Son
ellas las que hacen que mire con buena cara a la vida, con sus alegrías y sus
penas; me gusta acordarme de la forma que nos reímos de la vida cuando todo
parece ir bien, cuando la suerte está de nuestro lado y al recordar cuando algo
hace que tropecemos, nos ayudamos y nos apoyamos para levantarnos. Espero no
perder nunca la ocasión de tirarme horas hablando con vosotras, contándoos mi
forma de ver el mundo…y que me enseñéis el vuestro y me deis los consejos más
valiosos que tenéis simplemente para que sonría una vez más. Resulta que cada
cual tiene su vida, sus cosas en las que pensar que son diferentes a las de las
demás, pero sentimos la necesidad de estar juntas; porque no sería yo si ellas
me faltasen. Con ellas puedo ser yo misma, desaparecen mis miedos…es algo
único. Se suele decir que amigos verdaderos hay pocos…pero yo pondría la mano
en el fuego, sin miedo a quemarme porque dudo que lo hiciese; yo tengo unas que
darían todo y más por mí. Fuimos, somos y seremos siempre nosotras, siempre
amigas.

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