¿Alguna vez has tenido esa sensación de impotencia cuando te gusta alguien? Cuando te metes 97878631726824793281 veces al día en su tuenti. Y ves cada día las mismas fotos, el mismo tablón, que la mayoría de las veces suelen ser frases raras o canciones de las que no se saca nada en claro. Hasta el punto de que te acabas por aprender todos sus comentarios, que suelen ser tonterias como quedamos a tal hora, que guapo eres o un simple gracias de una persona a la que felicitó.
Esa sensación de impotencia, cuando ves en su tablón el comentario de una chica que no conoces, acto seguido intentas ver su perfil, y te haces las típicas preguntas... ¿Será más guapa que yo? ¿Tendrá novio? ¿Le gustará él? Y entonces pasa... ¡Mierda, tiene cerrado el tuenti, será asquerosa! Y lo único que puedes ver es la foto que tiene de principal, que es diminuta y no se le ve nada. Luego también está lo de fijarse minuciosamente en cada cambio que hace en su estado, simplemente para saber como le van las cosas.
¿Y que me decís de las visitas? ¿Cuantas de sus visitas seran tuyas?
Porque a pesar de todo, de saber que por muchas veces que nos metamos en su perfil, estará igual que ayer y que antes de ayer, seguimos visitándolo una y otra vez. Quizá sea por la necesidad de controlarle, la necesidad de verle a cada momento aunque solo sea en una foto, esa puta necesidad de tenerle a nuestro lado.

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