jueves, 8 de noviembre de 2012
PABLOHASÉL
Seguí andando pues no esperaba tu regazo, no perdí la esperanza aún estando destrozada. Y si casi lo hice hoy te pido perdón. ¿Cómo no ver tu corazón si llegaba hasta mis parpados? El humo y la polución te volvieron difuso, pero siempre fuiste mi mejor regalo. Atravesé mil espejismos y seguías sin aparecer, pero tenía que hacerlo otra vez. Quisiera ser tuya como la libertad del pájaro, que vuela lejos de la prisión de ser humano. Saltar muros de tu mano, saberme por encima del pasado que me destruia al darte por perdido. Cumplir sueños contigo, huir del mundo podrido, que estes dentro mío y ser lo que nunca había podido. Valio la pena aguantar si de felicidad lloro. Siempre te ví porque el resto solo era polvo, iluminado por la luna en el fondo de cada cubata, en otra cama desnudo sabiendo que me esperabas, que te alejara en el primero momento que te deseé si me quedaba tanto por esperar que tal vez solo habría podido ser capaz de aguantar de haberlo sabido, escuchando con claridad la melodía de tus latidos, tan distorsionado lo logré escuchar, para escapar del ruido y enamorarme de la paz. Sujetaste la oz y el martillo con los que moldeé mis sueños y superar la ilusión que sentí de pequeña...Fuera donde fuera soñaba con encontrarte, tenías que estar en otra parte lejos de estas aceras, te esperé no permití que muriera mi frágil esperanza fuerte. Aparecieron tus labios mientras besaba la muerte, siempre te vi, jamás quiero dejar de verte. Siempre te ví no quiero dejar de verte nunca, es lo más bello junto a la justicía que puedo ver, como en una dimensión paralela, siempre estube contigo creelo, aunque faltaran siglos para poder vernos, aunque apenas pude ver el futuro en el infierno. Siempre te vi y supe que un día a tu lado me sentiría libre, mientras en el horizonte tu sonrisa me repetía sigue y ahora que he llegado hasta aquí, te regalo mi sonrisa y te digo: "No me voy a ir".
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