Aún no le apetece dormir, como ayer, antes de ayer y siempre, nota dentro esa sensación de ahogo. Lleva mucho tiempo experimentando lo mismo. Demasiado tiempo. Demasiado ruido en su corazón. Si hubiera al menos una posibilidad de poder estar juntos. Pero sabe que no la hay. Que es imposible. Que aunque sientan lo mismo no pueden estar juntos y que deberá seguir sufriendo, como ayer como antes de ayer, como siempre. Nació para vivir una condena. Sobre todo des de que el apareció. No hay consuelo, no hay esperanza. No hay fe. Ni verdades ni mentiras. Una realidad. La suya. La verdad es que ella quisiera ser feliz pero no puede. No puede. No puede. No puede. Y promete a todo el mundo que quiere ser feliz. De verdad. Pero ¿puede serlo alguien sabiendo que no puede tener lo que más desea? No es tan sencillo renunciar. No es nada fácil olvidar lo que sientes no se va a ir, que se va a quedar. Y mañana al despertar volverá a sentir la misma impotencia y la misma angustia de seguir sintiendo lo que siente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario